Si no es mucho pedir…
Quiero un amor que, cuando lo sienta,
no exista dudas del sentimiento
natural, humano y profundo de su esencia.
Quiero un amor que, cuando no esté,
se sienta igual que cuando
está desnudo entre mis brazos.
Quiero un amor que no duela por su ausencia
ni por su presencia,
que llegue sin preguntar,
que camine a mi lado
sin ir delante
ni quedarse atrás.
Quiero un amor que tenga sabor a pureza,
exacto en su manera de ser,
sincero con el tiempo
y alegre con los defectos.
Un amor que acepte las rosas con sus espinas
y no intente cortarlas,
sino tomarlas con cuidado,
sin herirse ni herirlas.
Quiero un amor que escuche al despertar
y acompañe antes de dormir,
que no me extrañe,
pero que me anhele
en cada atardecer
con la misma paz
con la que despierta al amanecer.
Quiero un amor que se sienta pleno,
que no busque llenar vacíos con mi presencia,
sino que se complemente con mi alma.
Quiero un amor que haya sanado su historia
y esté dispuesto a avanzar
en la plenitud de su vida.
Quiero un amor completo,
no a medias,
no por partes.
Un amor justo, sin balanzas ni competencia,
que camine en equipo
sin contar quién da más o menos,
pero que lo que se dé
sea verdadero.
Quiero un amor presente.
Quiero un amor eterno.





